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Esa frase tan hermosa, “The tears I shed yesterday have become rain” (Las lágrimas que derramé ayer se han convertido en lluvia), proviene del poema titulado "Message" (Mensaje), escrito por Thich Nhat Hanh (Thay) en 1964 en Vietnam.
El poema del cual hace parte esta frase fue escrito en 1964, en Saigón, en medio del dolor y la devastación de la guerra de Vietnam. Thich Nhat Hanh vivía el sufrimiento extremo de su pueblo, la pérdida de vidas y la violencia entre líneas de fuego, lo que inspiró una poesía profunda sobre la compasión y la paz. Así, la vida del maestro zen Thich Nhat Hanh desde 1926-2022, estuvo profundamente marcada por la devastación de la guerra, el exilio político y la creación del "budismo comprometido", un enfoque que sacó la espiritualidad de los monasterios para aplicarla directamente en las crisis sociales del mundo real. De esta manera, su famosa frase "las lágrimas que derramé ayer se han convertido en lluvia" resume de manera poética su propia biografía: toda la destrucción y el dolor que atestiguó en su juventud no se evaporaron en la desesperación, sino que se transformaron en un caudal de compasión y sabiduría que terminó nutriendo al mundo entero.
A continuación compartimos el poema completo "Message" (Mensaje)

La vida ha dejado sus huellas en mi frente
pero esta mañana he vuelto a ser una niña.
la sonrisa, que se asoma entre las hojas y las flores,
ha regresado para borrar las arrugas,
como la lluvia borra las huellas en la playa
de nuevo comienza un ciclo de nacimiento y muerte.

Camino sobre espinas, pero con firmeza, como entre flores.
mantengo la cabeza alta,
las rimas florecen entre el estruendo de las bombas y los morteros,
las lágrimas que derramé ayer se han convertido en lluvia,
siento calma al oír su sonido en el tejado de paja.
La infancia, mi tierra natal, me llama,
y la lluvia disipa mi desesperación.

Todavía estoy aquí, vivo, capaz de sonreír en silencio.
¡Oh, dulce fruto que brota del árbol del sufrimiento!
Cargando el cuerpo sin vida de mi hermano,
cruzo el arrozal en la oscuridad.
La tierra te mantendrá firme en sus brazos, mi querido,
para que mañana renazcas como flores,
esas flores que sonríen en silencio en el campo matutino.
En este instante ya no lloras, mi querido.
Hemos atravesado una noche demasiado profunda.

Esta mañana,
me arrodillo sobre la hierba
y percibo tu presencia.
Las flores, con su maravillosa sonrisa de inefabilidad,
me hablan en silencio.

El mensaje
el mensaje de amor
y comprensión,
efectivamente ha llegado hasta nosotros.

Esta frase "las lágrimas que derramé ayer se han convertido en lluvia," nos conecta directamente con el poder sagrado de nuestro templo, que es el cuerpo. Como practicantes de yoga kundalini, el dolor o el llanto; los abrazamos porque sabemos que son energía pura en movimiento.
Aquí te compartimos este dulce significado desde los ojos de nuestra práctica:
💧 1. El llanto es un río sagrado que limpia
En Kundalini sabemos que cuando lloramos, no solo estamos tristes; estamos limpiando nuestro canal central (Sushumna Nadi). Las lágrimas son agua bendita que nuestro cuerpo usa para lavar el dolor acumulado en el corazón. Al decir que se han vuelto lluvia, el maestro nos recuerda que ese dolor ya no está atrapado en tu pecho. Ya salió, se liberó y se elevó al universo.
🌱 2. Tu dolor del pasado hoy nutre tu presente
Toda la energía que experimentaste ayer, incluso la más difícil, no se desperdicia. Así como la lluvia cae sobre la tierra sedienta para que broten las flores, tus lágrimas pasadas se han transformado en una hermosa lluvia de sabiduría. Gracias a lo que lloraste ayer, hoy tu alma es más fuerte, más compasiva, más consciente y está lista para florecer.
🔄 3. La hermosa ley de la transformación
En nuestra práctica trabajamos para despertar la energía y transformarla. Pasamos del lodo al loto. Esta frase es el ejemplo perfecto de alquimia: el dolor (las lágrimas) se eleva, se purifica en el cielo del pensamiento y regresa a la Tierra en forma de bendición (la lluvia). Nada muere, todo se transforma en luz y amor. Y aunque como ilustra la imagen de la portada este artículo, una mujer abrazando una silueta, en principio una parte de nuestra propia identidad se siente perdida cuando alguien se va y hay un vacío interno (reflejado por la figura que sin color que se abraza) que deja la partida de un ser querido; el mensaje que este poema de Thich Nhat Hanh susurra a tu corazón es muy sencillo, basando en el concepto de la impermanencia, el maestro nos hace comprender que el dolor actual cambiará de forma que te da la fuerza para soportarlo. No va a doler siempre con la misma intensidad; con el tiempo y la atención plena, la herida se transforma en cicatriz y el dolor se convierte en gratitud por lo vivido.
Las emociones son olas,  La tristeza, la culpa o el enojo entran en el cuerpo, alcanzan un punto máximo y, si no nos resistimos a ellos, inevitablemente se desvanecen. En el caso particular de uno dolor por un duelo como es el caso de pérdida de vidas humanas por un terremoto del pasado 11 de Agosto de 2026 que recién atravesamos en Colombia y que impulsó el desarrollo de este artículo, las emociones son olas, la tristeza, la culpa o el enojo que entra en el cuerpo producto de este evento, alcanzan un punto máximo y, si no nos resistimos a ellos, inevitablemente se desvanecen. El duelo duele porque la mente se aferra a una foto fija del pasado: "Las cosas debieron seguir siendo así". La trampa del apego exige que el universo sea estático. Queremos congelar el tiempo con la persona(s) que partieron. Entonces el aprender a soltar el control y aceptar el fluir se convierte en la liberación y aceptar la impermanencia que es asumir que la vida es un río en constante movimiento. Sostener la silueta vacía (como en la imagen) consume toda tu energía. Al abrir los brazos y aceptar que el ciclo físico terminó, dejas de pelear contra la realidad y permites que tu propia vida vuelva a fluir!
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